es-REFLEXIONES FILOSÓFICAS SOBRE MI PRIMER MOCHILÓN

24.06.2018

En especial, para mis amigos que hablan en castellano

Y todo lo que esta jornada proporcionó mi autoconciencia.

Aprendí que buscamos cosas, y encontramos a otras personas por el camino, cada cual con sus búsquedas. A veces, en el encuentro, descubrimos causas comunes, y ocurre la identificación. Las búsquedas pueden ser por simples o tan valiosas sonrisas, un poco de cariño, o atención. Pueden ser por un lugar, o una ayuda, financiera o informativa. Y a veces encontramos personas que nos parecen tan especiales, tal vez porque sus causas y objetivos sean muy semejantes a los nuestros. El más difícil en este proceso es controlar las expectativas, pues si las maximizamos, corre el riesgo de frustraciones. He intentado no esperar demasiado, ni de mí misma, pues ya fui un severo capataz de mí. Pero sé que muchos de los que encontré por el camino quizá esperavan un poco más de mi convivencia, de mi atención, de mis recuerdos. Sepan estos que los guardo todos, dentro de mis pensamientos, de mi corazón y de mi gratitud.

Aprendí con uno de mis nuevos amigos que, antes de saludar a alguien con las manos, debemos hacerlo con el corazón, y así dice: 'Os saludo.' Tal vez yo ya venía haciéndolo hace mucho tiempo, con la mayoría de la gente, pero nunca había pensado en eso. Al dirigirse a alguien, debemos estar completos, presentes. Hoy en día, con tantas distracciones que el mundo promueve, redes sociales, TV, radio, problemas personales, lo único que parece que no hacemos es efectivamente estar presente. Tengo que polirme. Más una cosa. Son tantas ... y pensamos que somos libres.

También descubrí que existen diferentes formas de demostrar afecto. Algunas personas son tímidas, otras efusivas, algunos más carentes que otros, y creen si quieren, recuerda a Diego, ¿qué invadió mi Facebook en Montevideo? Todavía me envía mensajes cariñosos en Messenger. No respondo. Pero entiendo que tal vez sea diferente. Y yo que no soy lo suficientemente comprensiva..

Aquel negocio de gentileza genera gentileza, no es sólo charla blanda. He observado y he comprobado practicando. Y es cierto que la buena educación hace diferencia en la formación del ciudadano. Ambientes favorables y pensamiento crítico nacen de una buena formación, a través de buenos ejemplos en el hogar, buenos maestros y buenos libros. Las personas son iguales en todo lugar, en ambientes más permisibles, se permiten. En caso contrario, se controlan. Pero la libertad no debe ser cercenada. Se debe educar para que los límites sean conocidos. No es y nunca fue una cuestión de despotismo. Es una cuestión de reflejo. Tuve la oportunidad de convivir con diferentes personas de diferentes culturas, de países que no son ni mejores, ni peores que el nuestro. Que tienen facilidades y dificultades. Con regiones de abundancia y de precariedad. Con gente rica y pobre. Como en todas partes. La diferencia es que, donde se practican buenos hábitos y la educación es valorada, los cobros son mayores, el respeto es necesario y el castigo es eficaz. Siempre he creído en nuestro país, pero algunos controladores de los recursos financieros en los últimos 40 años, o más, han provocado el derrocamiento de la educación formal, que alcanza por consecuencia, la educación personal (a través del hogar y quizá de la religión). Comprendieron así que es más fácil manipular una masa no crítica, que ya tiene la mansedumbre, que por lo demás considero loable, como característica intrínseca, fruto tal vez de la abundancia de recursos naturales, incluso el sol, presentes en esta tierra. Y ahora, estoy cansada, no soy más una joven mujer-maravilla (cosa que nunca fui, pero creía ser) que piensa que podrá cambiar el mundo. Todavía pienso que puedo cambiar el mundo, pero el mundo quedó mucho más pequeño. Mi mundo son las personas que me rodean, y no quiero más cambiarlas porque también aprendí que nadie cambia a nadie. Sólo quiero ser estímulo, provocar la reflexión, tal vez a través de la observación. Y así pienso que, al moverse por ahí, estaré cumpliendo mi papel en el mundo. Si me fue dada alguna bendición por el Creador, algún talento, que yo pueda distribuir a través del ejemplo. Porque me siento débil delante de aquellos que conocen mis defectos, y no pueden creer en mis cualidades. El exterior es, al mismo tiempo, fuera de mi país, fuera de mi hogar. Quien sabe allí pueden ignorar mis defectos, por desconocimiento.

También entendí que no hay lugar en el mundo en que todo sea sólo maravillas, un mar de flores sin espinas, porque no importa lo que sucede allá afuera, lo que va a determinar si su día será bueno o no es su interior. Estoy seguro de que ya lo he escrito antes, en otro viaje. Pero las verdades tienen que ser dichas y repetidas. Por mejor que fueran los lugares y los paisajes, hubo días o momentos en que me sentí triste, solitaria, afligida, saudita ... Pero en estos momentos, más que nunca, enfrentaba mis angustias y salía la búsqueda de consuelo. Y este vino en forma de sonrisas, buenas conversaciones y hasta abrazos. El hogar, en ese momento, podría ser reconfortante, pero cómodo. En casa me parece que me dejaría caer y disfrutar de un día de cama y llanto. Y quizás, el otro día, todavía me estar sintiendo mal. Entonces la soledad y lo inusitado, lo desconocido, puede hacernos bien a medida que no nos sentimos cómodos. Más un punto para el viaje solitario.

Cuanto más competición veo, más me convenzo que no quiero eso para mí. Soy adepta de la cooperación y ya la viña practicando en mi trabajo, siendo él el exponente del capitalismo. Yo era bancaria. Esta actividad no existiría, probablemente, si no fuera el énfasis dado a la acumulación de capital y la explotación de los demás a través del poder generado por esa acumulación. Además de la competición para ser el mejor.

Ya decía Richard Bach que "Lejos es un lugar que no existe". Y por todo el camino, mientras yo me mantenía en contacto con las hijas, los grandes amigos, incluyendo los familiares, y los conocidos, por las redes sociales, no me sentía sola. No me sentía carente, por el contrario, el simple hecho de estar en el pensamiento de alguien y traer consigo a alguien en el pensamiento es de una plenitud fantástica. Y también es posible sentirse querido en medio de extraños. Entonces, esa es una sensación del querer. Racional. Esta es una constatación que puede servirme en muchos momentos no tan alegres de la vida. Necesito recordar de releer siempre ese apunte.

En el caso de que se trate de una película de ficción o de una película de ficción o de ficción. Hoy vi un vídeo que decía que la mayoría de la gente sólo es capaz de ser feliz después de los cincuenta años, porque no se siente más necesidad de agradar al otro o de dar satisfacción, así que empiezan a gustar más de sí mismos y actuar como a gusto, satisfaciendo más. Creo que es posible y ya estoy haciendo muchos cambios, por ahora estéticos, externos. Pero creo que las internas ya iniciaron en la jornada misma, o incluso antes de ella.

Uno de los momentos más marcados de esa jornada, donde ocurrieron los mayores descubrimientos, fue el viaje hacia Córdoba, con Pedro. En ella sentí la mayor manifestación de protección divina, y también me descubrí realizando mi propósito, mi objetivo, y la alegría que me dio y da al recordar a las personas y el cariño que me fue ofrecido. Esto me recuerda la música sacra:

"Si escucháis la voz de Dios, llamando sin cesar. Si oyeres la voz del mundo, tratando de engañarte.

La decisión es tuya. La decisión es tuya. Son muchos los invitados, casi nadie tiene tiempo."

Yo tengo ese tiempo, quiero anunciar a mi Dios a los cuatro rincones del mundo, ese Dios que habita en mí y me ilumina, y me enciende la mayor parte del tiempo. Y la humanidad es mi combustible, la fertilidad de los corazones generosos y afligidos por amor, son muchos. ¿Pero que tiene tiempo de ofrecer ese amor?

Y hablando en tiempo, recuerdo de mis impresiones cuando leí "La Montaña Mágica", de Thomas Mann. Sus impresiones sobre este tema, relatadas en función de la vivencia del personaje principal, me marcaron profundamente. Así, observo el tiempo a mi alrededor, y sus sensaciones. El tiempo no es algo que pueda medirse efectivamente. Porque se trata mucho más de sensaciones que de realidad. No es palpable. En dos meses que pasé viajando tuve la sensación de brevedad del tiempo, porque luego estaba de vuelta a mi rutina, a mi casa, a lo que me era y es familiar. El mismo tiempo que pareció largo al lograr realizar tantas cosas, al sentir tantas emociones y conocer tanta gente. Y aún lo que no terminaba nunca cuando me sentía nostalgia de familiares y amigos, carente y afligida. Y que transcurre lentamente al volver al hogar y quedarse en un marasmo de cosas conocidas que parecen aburridas, y que parece correr cuando pienso que ya tiene casi dos meses que volví, y que la Navidad fue otro día y el primer mes del año avanza hacia el final segundo y yo lo hice. Pero que evalúe cuántos cambios ocurrieron en mi comportamiento de desapego, que he practicado, y me parece que fue en tan breve momento, ante una vida entera de diferente relación con el material. Sólo puedo concluir que ese tiempo necesita estar a mi favor, y soy yo quien practica mis sensaciones hacia él.

Hay otra cosa muy importante que ya practicaba en mi vida, y notaba la eficacia. Y durante el viaje tuve la oportunidad de ratificar. El Poder de la Oración. Una vez uno de mis padres me dijo para rezar por la mañana, pidiendo suavidad al día de trabajo, pues vivía un momento de mucho tumulto y estrés en mi trabajo como administradora de una gran agencia bancaria. Y cuando lo hacía, sentía que el día transcurría con más tranquilidad. No sé si soy yo que mudo en relación al día, o ocurre alguna interferencia en los campos energéticos, hecho es que mejora. Durante el viaje, yo no dejaba de acostar agradeciendo, como acostumbro a hacer diariamente, y demostrar también mi gratitud en iglesias, orando cuando llegaba a una nueva ciudad. Y también hablo con Dios en todo momento, en toda manifestación divina de las que me doy cuenta. Pero tuvo días en que, especialmente, me pedía que me ayudara en el transcurso del día. Y me parece que las cosas fueron mucho más acertadas en estos días. Es un hecho que, al orar, debemos saber cómo pedir. Dice un amigo mío, muy divertidamente que, pedía a Dios para tener mucho dinero y estar siempre rodeado de mujeres. Fue trabajar de caja en un Banco. Ni el dinero ni las mujeres que lo rodeaban eran de él.

Y no se olvida de agradecer siempre, de corazón. Sea cual sea su Dios

Ahora, mientras escribo estas líneas, me pregunto de lo que huía al salir haciendo este viaje. La idea no fue mía, entonces no me pareció, al principio que buscaba o huía de algo. Pero al volver me siento diferente y que algo que estaba escondido dentro de mí despertó. Desafortunadamente es una pena. Pero afortunadamente la encontré. Pues podía pasar el resto de la vida siendo ocultada e imposibilitar su tratamiento y mi crecimiento. Necesito contar en este momento algunas aflicciones que he vivido en 2016 que cambiaron mi modo de encarar la vida. Cosas que la gente piensa pero no ejecuta, entiende pero no comprende, hasta que pasa por ellas. En febrero quedé viuda, de un gran amor, por quien tengo aprecio, respeto y gratitud. No creo que sea mi único amor, eso sería limitar demasiado el poder del amor. Soy una amante por naturaleza. Yo amo todo y todos que se permiten ser amados por mí. El compañero de una forma más íntima y entregada. Fue un gran cambio, pero que ni tuve mucho tiempo de reflexionar y absorber pues, a finales de agosto, descubrí fortuitamente un tumor en mi riñón derecho, que tras la extirpación del mismo en 19 de noviembre, se comprobó maligno, sin metástasis. En ese día decidí abrir un nuevo libro de mi vida. Tardé mi alianza y revive al mundo. Sin embargo, las cosas no serían tan simples. En enero, mi hija que estaba viviendo en Canadá con su marido, fue a parar en el hospital con una hemorragia grave, ella que tiene trombofilia, descubierta un poco más de un año antes, se quedó entre la vida y la muerte. Con nueva ocurrencia a finales de marzo y el retorno anticipado a Brasil. En febrero, la hija menor de las dos que tengo, resolvió hacer una cirugía bariátrica, que sucedió en mayo, con éxito, gracias a Dios. Y en mayo incluso tuve un pequeño accidente cerebrovascular, pero que podía tratarse de una metástasis. Los exámenes contrariaron esa posibilidad. También con la gracia de Dios.

Digo todo esto para poder justificarme quizá por el anhelo de vivir, de equilibrar mis emociones, de retirarme de la soledad de lo cotidiano. La aventura fue un gran estímulo positivo. Relleno mi tiempo en la preparación, organización, planificación y compartir. Nuestra mente es la responsable de nuestras sensaciones, así, al mantenerme ocupada en el viaje, preocupada por los caminos, la seguridad, donde ir, qué hacer, cómo ahorrar, no me sentía sola. El blog fue un elemento fundamental en este proceso.

Al salir tanto tiempo, tuve la oportunidad de acercarme a mucha gente que se preocupó y me acompañó, interactuando conmigo a través de aplicaciones y redes sociales. Y hubo gente importante en mi vida que se ausentó. Y eso fue el disparador de la pena que estaba reprimida. Entonces el objetivo que tenía para el viaje fue uno, y Dios tuvo otro bien diferente. Propuso que yo viajara por dentro de mí misma, me descubriera, me encontrara y me conociera mejor. Y sólo así, en ese auto-conocimiento, puedo intentar perfeccionar, alcanzando otros niveles en la evolución espiritual. Sólo así puedo trabajar mejor mis expectativas, disminuyendo la carga que coloco sobre el otro, y que cuando no sostenidas o superadas, me causan frustración. Descubrí hoy que el problema no está en nadie más allá de mí misma. Soy yo que tengo que cambiar. Sólo puedo transformarme. No soy mágica, no tengo el poder de cambiar a nadie, ni esperar que cualquiera lo haga. Esta es una decisión individual.

Así, cierro mi reflexión con una oración:

Concede, Señor,

La serenidad necesaria

para aceptar las cosas que yo no

puedo modificar.

Coraje para modificar

las que puedo

y sabiduría para

distinguir una de las otras.

Viviendo un dia a la vez;

Disfrutando un momento a la vez;

Aceptar las dificultades como un camino para alcanzar la paz;

Considerando que,

Este mundo pecador como él es

Y no como quisiera que fuera;

Confiando en que enderezarás todas las cosas

Si me rendir a tu voluntad,

Para que pueda ser moderadamente feliz en esta vida y sumamente feliz contigo en la eternidad.

Autor desconocido